Desde su privilegiada situación de destino turístico excepcionalmente ponderado por cuantos lo conocen, Benidorm recoge los frutos de un siglo de existencia en el mercado de las vacaciones haciendo frente a las fuertes imposiciones que le marcan los tiempos actuales en los que la exigencia de una clientela, cada vez más acostumbrada a viajar, hace que los atractivos innegables de la ciudad líder del turismo mediterráneo, se enriquezcan con una oferta complementaria que cumpla los requisitos más estrictos de calidad e interés.
Ha surgido la ciudad turística de Benidorm bordeando las doradas y sensuales curvas de sus dos magníficas playas y en un entorno circundado por montañas que le proporcionan el suave y dulce microclima que constituye uno de sus principales atractivos. Con su crecimiento, Benidorm ha ido completando su impresionante estructura de ciudad del ocio con instalaciones que brindan a sus visitantes infinitas posibilidades de diversión para todas las edades.

FINESTRAT
No son pocos los pueblos que habría que recorrer para encontrar uno que reuniese tan peculiares características como Finestrat. Para empezar, su singular orografía que nos lleva de los cero metros de altitud, en sus playas, hasta los más de mil de su impresionante Puig Campana en menos de 10 km.
Seguimos con un paisaje mediterráneo puro, casi intacto; jalonado por cerros cubiertos de pinos o cultivos típicos: almendros, olivos y algarrobos, amenizado por pequeños huertos, donde florecen naranjos, granados y nísperos.
Pero no sólo el clima, la situación o paisaje, hacen de Finestrat un lugar deseable. Está también su personal carácter de pueblo, antigua alquería musulmana, que ha sabido mantenerse sin grandes cambios, incluso en su estructura física. Vivir en Finestrat es formar parte de una comunidad tranquila y nada bulliciosa, que tiene a mano los atractivos de los centros turísticos de primer orden. A tan sólo quince minutos de buena carretera puede uno verse inmerso en el aparatoso ajetreo turístico y urbano de Benidorm, o el más calmado y siempre inquieto Altea o Villajoyosa.
En Finestrat, podrá practicar múltiples deportes. Desde los marítimos, hasta los de alta montaña. Tenemos un polideprtivo, piscina, frontón y una pista polivalente. En Finestrat, podrá degustar desde la cocina internacional hasta la mediterránea y los platos más típicos de la comarca como “l’arrós amb fesols”, “les tarongetes”, “la coca”, y una gran variedad de dulces entre los cuales se puede destacar “l’arrop i talladetes”.
Fiestas patronales en honor a “Sant Bertomeu” y al “Santíssim Crist del Remei” se celebran del 20 al 24 de agosto. Las de “Sant Antoni” 17 de enero; “Sant Blai”, 3 de febrero; la de “l’Ereta” y las de Semana Santa.




CALLOSA D´EN SARRIA
Apenas a una docena de kilómetros de Benidorm, recostada en los siempre verdes valles de los ríos Algar y Guadalest y rodeada por las elevadas sierras de Aitana (1.558 m.), Serrella (1.360 m.), Ponotx (1.100 m.) y Bernia (1.128 m.), se encuentra Callosa d'En Sarrià, antigua alquería musulmana que llegó a ser cabeza del señorío que dominó la mayor parte de la comarca de la Marina Baixa.
Tiene Callosa fama por los excelentes frutos de sus huertos, destacando el dorado tesoro de sus plantaciones de nísperos, hoy comercializados internacionalmente y vive una intensa vida cultural que ha hecho posible la recuperación de su pasado en un interesante museo antropológico.
Sus fiestas de Moros y Cristianos han adquirido, con el tiempo, una importancia capital que las hace ser muy visitadas. Pero entre todos los atractivos de Callosa d'En Sarrià, el que más destaca es, seguramente, el de la riqueza paisajística que brinda la naturaleza en el paraje conocido como Las Fuentes del Algar que, por la belleza de sus rincones, ha sido denominada "Font de Fonts" ya que muchas de sus fuentes y pequeños manantiales constituyen un precioso conjunto de cataratas y pequeños remansos donde los brillos del agua discurriendo entre la feroz vegetación, conforman, por sí solos, todo un espectáculo de excepcional calidad.
En el ámbito del Algar, selectos merenderos y restaurantes brindan la posibilidad de conocer la gastronomía de la zona al tiempo que un cuidado espacio municipal de acampada posibilita una estancia más prolongada a los que prefieran disfrutar de tan singular entorno por más tiempo del que depara una simple excursión. Cuenta la zona con un interesante espacio dedicado a la conservación de la flora con la presencia de la mayor parte de las plantas aromáticas autóctonas, así como un interesante museo del medio ambiente donde, además de exponerse hierbas y esencias, se investiga sobre la producción de aceites aromáticos o la fecundación "in vitro" de plantas.
Completan los atractivos de esta "Font de Fonts" las posibilidades de senderismo por rutas perfectamente delimitadas o los recorridos a caballo por la montaña, descubriendo parajes de gran riqueza natural




GUADALEST
La antigua fortaleza de Castell de Guadalest: un enclave privilegiado, encaramado en los riscos que se yerguen sobre el valle y conformando un conjunto, de recio sabor medieval, que impresiona por su singular estructura y el encanto de su altanera silueta.
Se distingue, desde lejos, el enhiesto perfil de los riscos donde se asentaba el viejo castillo, con la pincelada blanca del campanario coronando la afilada roca.
Una vez se acerca el visitante y tras ascender por las estrechas callejas repletas de tiendecitas en las que se ofrece un amplísimo muestrario de productos típicos y artesanales, se llega a la zigzagueante senda que conduce a una centenaria puerta que, excavada en la misma roca, da acceso a la histórica e inexpugnable fortaleza desde cuya plaza se divisa la cuenca del pantano.
Subiendo un poco más, por la cuesta del Vía Crucis, la llegada a la terraza donde se alzó el castillo, hoy cementerio, se ve recompensada por una excepcional panorámica que se extiende sobre valles, huertos y pinares, hasta el mar componiendo un paisaje de sobrecogedora belleza.
Guarda Castell de Guadalest el recuerdo del medievo en una recogida prisión existente en los sótanos de la casa consistorial en cuyo salón de sesiones se exhibe un cuadro de considerable valor histórico y artístico.
Ofrece Castell de Guadalest al visitante el encanto añadido de sus varios museos que muestran delicadas miniaturas, artísticas composiciones escultóricas, objetos de uso común o maquetas de una singular perfección.
Como complemento, la herencia de una cocina de la montaña cuidada con mimo en sus varios restaurantes, convierten la visita a Castell de Guadalest en una inolvidable experiencia que ha inspirado bellísimas páginas a los numerosos viajeros que han disfrutado de su singular entorno.




BENISSA
En plena comarca de la Marina, la ciudad de Benissa, se recuesta en las laderas abancaladas de una geografía que ofrece la visión de sus vertiginosos barrancos, de sus aterrazadas tierras de cultivo, sus pinares que descienden hasta el borde mismo de la mar.
Pero si interesante es la zona costera, con sus especiales características tan diferentes de las que se pueden apreciar en la cercana Benidorm, a solo una treintena de kilómetros por carretera o autopista, más todavía es sumergirse en el área del casco antiguo de la ciudad donde los retazos medievales se prodigan en las fachadas, rejas moriscas, edificios señoriales, vetustos rincones y escudos nobiliarios, trasladando al visitante a un ambiente de callejas estrechas, paredes encaladas, empinadas escaleras o placitas recoletas perfectamente cuidadas en su restauración y mantenimiento.
Cuenta Benissa con edificios nobles como la casa de los Torre-Orduña, hoy Centro Municipal de Cultura, o la antigua Lonja de Contratación, actualmente convertida en Museo Etnográfico.
Junto a otras edificaciones de sobrio corte típico, se asienta el Ayuntamiento sobre el antiguo hospital, el "Casal del Jove" o el Convento de los Padres Franciscanos, construido en el siglo XVII.
Entre los monumentos más destacados de Benissa se encuentra el templo parroquial dedicado a la advocación de la Puríssima Xyqueta y que, construido en los primeros años de nuestro siglo, retorna al estilo gótico y para cuya edificación se utilizó piedra caliza de las canteras locales realizándose una interesante obra de grandes dimensiones y de muy grato aspecto que, por su importancia le valió el sobrenombre de Catedral de la Marina.
No se olvide el visitante de entablar conocimiento con los ricos embutidos artesanales que le han dado fama a Benissa en toda la comarca y aún fuera de ella o de conocer los ricos condumios de las gentes del campo cuyas recetas, conservadas con el mimo de la más pura tradición, constituyen la base de los menús en muchos de sus establecimientos de restauración.


